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Djokovic por fin conquista París

 

 

El número 1 del mundo ya tiene todos los Grand Slam en su vitrina tras superar en cuatro sets (3-6, 6-2, 6-2, 6-4) a Andy Murray en la final de Roland Garros

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05.06.2016 – 10:36 H. - ACTUALIZADO: 05.06.2016 - 18:45H.
 

El serbio Novak Djokovic conquistó este domingo, a la cuarta final, su primer Roland Garros, al derrotar al británico Andy Murray por 3-6, 6-1, 6-2 y 6-4 en tres horas y tres minutos, con lo que se convirtió en el octavo tenista de todos los tiempos en ganar los cuatro Grand Slam. El número uno del mundo se ha impuesto en los últimos cuatro grandes, con lo que completa así el Grand Slam en dos años consecutivos y está ahora en disposición de ganar los cuatro en la misma temporada, algo que no sucede desde que Rod Laver lo hiciera en 1969.

El sol, que se había ocultado durante toda la quincena, una de las más perturbadas por la lluvia de la historia, apareció tímido en el cielo cuando el serbio cerró el partido. "Es un momento muy especial, puede que el más grande de mi carrera", dijo desde la pista el ganador. Djokovic, de 29 años, suma su duodécimo triunfo en un Grand Slam, con lo que iguala con el australiano Roy Emerson, se queda a dos del español Rafael Nadal y del estadounidense Pete Sampras y a cinco del suizo Roger Federer.

 

[Djokovic o la mejor temporada de todos los tiempos]

 

Con el brasileño Gustavo Kuerten en las gradas, Djokovic dibujó un corazón sobre la tierra batida, en homenaje a lo que hizo el extenista en 1997 en París tras salvar un complicadísimo partido . "Le he pedido permiso", afirmó antes de celebrar el triunfo con los recogepelotas como había hecho este año tras sus anteriores victorias. El serbio ha necesitado doce participaciones en Roland Garros, jugar cuatro finales, otras tantas semifinales y dos cuartos para poder besar la Copa de los Mosqueteros. Una espera que le han convertido en el tenista que ha acabado ganando en París tras haber acumulado más participaciones. A la cuarta, en la segunda final más repetida en la historia de los grandes, Djokovic se hizo un hueco en el exclusivo club en el que le aguardaban Fred Perry, Donald Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Federer y Nadal.

Se quitó así el serbio una espina que empezaba a convertirse en una obsesión, que rondó por su mente cuando Murray, que jugaba su primera final en Roland Garros en busca de su tercer grande, se adjudicó la primera manga. El escocés dominaba los peloteos y dictaba el ritmo del partido, hasta el punto de acallar a una ruidosa pista Philippe Chatrier que, en un ambiente de Copa Davis, parecía más proclive al serbio.

Doce años después de debutar en Roland Garros, Djokovic levantó la Copa de los Mosqueteros (Yoan Valat/EFE/EPA)Doce años después de debutar en Roland Garros, Djokovic levantó la Copa de los Mosqueteros (Yoan Valat/EFE/EPA)

Arriba en el marcador, Murray, que nunca había perdido un partido en Roland Garros tras ganar el primer set (27 de 27), se veía capaz de derrocar al número uno, como hizo hace tres semanas en la final del Masters 1000 de Roma, pero el serbio mantuvo la compostura. Un 3-0 de entrada en el segundo set puso el parcial de su lado, ventaja que agudizó en el sexto juego para, en el siguiente, apuntárselo con su servicio. La batalla moral había cambiado de bando. Ahora era el serbio quien dictaba su ley en la pista, asentado en un servicio más efectivo, mientras el británico se iba diluyendo.

La tercera manga fue un monólogo. Murray dejó entrever que la quincena pesaba en sus piernas. No en vano, el escocés tuvo que levantar dos sets en contra en sus dos primeros partidos y posteriormente también cedió sets contra Richard Gasquet en cuartos y Stan Wawrinka en semifinales. Más fresco el serbio, que solo había perdido una manga, ante el españolRoberto Bautista, ya no estaba dispuesto a dejar escapar el torneo que le obsesionaba. Nunca antes había ganado dos sets en una final en Roland Garros. Nunca antes había tenido su sueño tan cerca.

Djokovic encadenó cinco juegos consecutivos y dejó listo el parcial, 2-1 arriba, mucha montaña que escalar para Murray. Rotura de entrada en la definitiva y otra vez más en el séptimo juego le propulsaron hacia el triunfo.Solo el vértigo de la victoria le hizo temblar en el último tramo. Murray, que ha perdido 8 de las 11 finales que ha disputado, recuperó uno de los quiebres, en la primera vez en las que servía para ganar. Pero a la segunda, el británico dejó la pelota en la red y abrió a Djokovic la puerta de la gloria.