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"El golf es sólo un bonito recuerdo para mí"

 

En 2010 Anthony Kim tenía 25 años y era la gran esperanza estadounidense del golf. Había conseguido tres triunfos en el PGA Tour -el primero de ellos, en el Wachovia Championship, antes de cumplir los 23 años- y estaba firmemente asentado entre los 10 primeros del ranking mundial. Además, se había doctorado en la Ryder Cup con un decisivo triunfo ante Sergio García en Valhalla (Kentucky), en la última victoria de Estados Unidos ante Europa.

"Era realmente impresionante. Tenía agallas, no le tenía miedo ni a nada ni a nadie. Se jugaba todos los golpes y no dejaba de hacer birdies", recuerda Phil Mickelson, que jugó con él en aquella Ryder,

Sin embargo, a raíz de una lesión padecida en 2010 desapareció del mapa golfístico. La versión oficial decía que se encontraba inmerso en una espiral de lesiones. Las extraoficiales eran de lo más variopinto. Unas decían que cumplía una de esas sanciones no públicas que impone la PGA por consumo de drogas recreativas (la fama de fiestero le había acompañado desde sus inicios). Otras decían que se había retirado para poder cobrar un seguro de 35 millones de dólares fruto de una póliza que había firmado unos años atrás. Las más aventuradas llegaron a situarle durmiendo entre cartones en las calles de Las Vegas. El mutismo de su entorno no hizo sino alimentar la leyenda.

El pasado miércoles Kim puso fin a años de especulaciones concediendo una entrevista a la agencia Asocciated Press (AP). No vive entre cartones porque aún conserva buena parte de los 12 millones de dólares que ganó en premios durante su breve pero exitosa carrera. Y porque, efectivamente, cobra un seguro, aunque dice que la póliza no le impediría volver a jugar. Lo que le aleja del golf, asegura, son las lesiones: muñeca, codo, tendón de Aquiles, hernia discal... "Antes de pensar en volver tengo que recomponerme físicamente. He padecido siete operaciones en los últimos tres años y medio y mi único objetivo ahora mismo es curarme. Por el momento el golf es un bonito recuerdo para mí", explicó.

Kim también negó que haya dado positivo en ningún control antidopaje, un rumor que se expandió después de que el golfista abandonara un torneo sin pasar el pertinente control: "Estaba enfadado porque había jugado mal y me había lesionado, pero después regresé y pasé la prueba. Jamás he dado positivo y me han hecho más controles que a nadie". Kim, sin embargo, no negó su gusto por las fiestas y la vida nocturna. "Yo sigo mis propias reglas. Sé que a muchos aficionados al golf no les gustará, pero yo soy respetuoso con todos y trato a todo el mundo por igual", reivindicó.

El golfista estadounidense, de 30 años, tiene una exención médica que podría utilizar para regresar al PGA Tour en cualquier momento. Si lo hará o no es una incógnita. Dice que está en proceso de recuperarse, buscar un entrenador y darle "una última oportunidad" al golf. Jugar con tipos como Spieth o Day exige estar en plena forma, asegura.

Doug Ferguson, periodista de AP, concluye su entrevista con la pregunta que el mundo del golf se ha hecho estos años y que aún sigue sin respuesta: ¿Qué fue de Anthony Kim? "Pregúnteme en dos años", respondió.